MEDITACIONES
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TU LEY EN MI CORAZON
“En verdad, cuando yo saque de Egipto a sus antepasados, no les dije nada ni les ordene nada acerca de holocaustos y sacrificios. Lo que si les ordene fue lo siguiente: Obedézcanme”. Jeremías 7:22,23 “A ti no te complacen sacrificios ni ofrendas, pero me has hecho obediente; tu no has pedido holocaustos ni sacrificios por el pecado. Por eso dije: Aquí me tienes, como el libro dice de mí, me agrada, Dios mío hacer tu voluntad; tu ley la llevo dentro de mi” Salmo 40:6,8 En el tiempo del antiguo testamento el pueblo de Israel se relacionaba con Dios de una manera especial. Dios siempre busco puntos de encuentro con el hombre, para lograr relacionarse con él. Había leyes y mandatos que ellos debían cumplir para poder vivir dentro de lo que era la voluntad de Dios. Cada vez que pecaban ofrecían holocaustos y sacrificios para limpiar sus fallas. Con el paso del tiempo ellos habían hecho de esos holocaustos y sacrificios un rito que practicaban constantemente. Ahora, ¿era la voluntad de Dios que ellos sacrificasen tanto? ¿Le complacían a Dios esos sacrificios permanentes? ¿Por qué el salmista menciona que a Dios no le complacen esos sacrificios? Acaso no los había dispuesto El mismo? El pueblo de Israel no llego a entender plenamente el diseño de Dios con respecto a su pueblo. Se habían acostumbrado al pecado y a los sacrificios. Incumplían las leyes, sabiendo que luego con un holocausto quedarían limpios… Pero el propósito de Dios no eran esos holocaustos, sino lograr que el pueblo voluntariamente y con un corazón sincero se disponga a obedecerle, no pecar y por ende no tener la necesidad de realizar esos sacrificios. Ellos buscaban limpiarse y encontrar a Dios en ritos externos y vacios. Creían que estaban obedeciendo a Dios al escoger su mejor cabrito, o su ofrenda para el sacrificio. Creían que su manera de vivir era correcta al obedecer esos ritos, sin darse cuenta que lo único que hacían era intentar limpiar sus conciencias de su manera de vivir errada y poco sincera. En nuestros días, nosotros que vivimos dentro de un nuevo pacto, a través de Jesús, tenemos el privilegio y la gracia de no tener que buscar en cosas externas a Dios porque El habita dentro de nosotros. Dios habita dentro de ti! La ley de Dios está en tu corazón. Y como consecuencia, no necesito realizar ningún holocausto ni sacrificio para agradarle, porque la entrega de mi vida entera es el mayor sacrificio que puedo ofrecerle a Dios. Por eso el rey David declaro de manera profética: “Tu ley la llevo dentro de mi…no necesito holocaustos ni sacrificios, más bien: aquí me tienes, mi vida entera sujeta a tu voluntad!” Fue uno de los pocos hombres del Antiguo pacto que comprendió el verdadero diseño del plan de Dios para la humanidad entera. Un plan que se llevaría a cabo con la venida de Jesús. ¿Cómo estás viviendo tu vida en Jesús hoy? ¿La vives como el pueblo de Israel, buscando a Dios en cosas externas, cumpliendo ritos y demandas humanas para limpiar tu conciencia de tu falta de entrega y verdadera consagración? Te desafío a vivirla sumergida en la gracia del nuevo pacto. Si Jesús vive en ti, entonces no busques mas fuera, busca dentro, examina tu corazón, somete tu voluntad, y nunca más vivirás esclavo a sacrificios y holocaustos, sencillamente porque tu vida misma se convertirá en el altar más hermoso de sacrificio a Dios; y podrás decir como David: “El hacer tu voluntad oh Dios me ha agradado!”. Laura Leto